domingo, 19 de abril de 2009

Discursos de las cabe[zas][lleras]


De distintas formas, diversas modalidades, al natural o con gel, con los bordes rapados o en forma cónica, en todo tipo de cabello el Mohawk es, quizá, una de las formas más notorias de aderezar el cabello en Puerto Rico. Aunque casi nadie sabe la procedencia de ese corte, inicialmente conocido por los británicos en su encuentro con los mohicanos (sus creadores), éste se utiliza popularmente constituyendo en sí un desafío al llamado cleancutness tan enarbolado por los buenos y correctos modales que socialmente intentan imponerse en nuestras mentalidades a través de múltiples formas y presiones. De hecho, quién puede negar que lucir un Mohawk, en cualquiera de sus variantes, es también apropiarse de un lenguaje que permite, a quien lo lleve, hablar desde una perspectiva específica. En ese sentido, el corte es uno de corte polivalente: funciona para hacer valer distintas posiciones o actitudes que, de alguna manera, pueden leerse como desafiantes, esperanzadoramente desafiantes. El Mohawk es un acto de rechazo al destino impuesto al (la) que l@ lleve. Es no simplemente estar satisfech@ con lo que se espera que se haga. El Mohawk es un acto de inconformismo, de ejercicio de poder en un entorno en el cual que se pretende homogeneizar a como dé lugar. Interesantemente, es en la cabeza, pues, donde se encuentra el medio de muchos para ser. La cabeza es, para muchos, desde donde se expresa su presentación y sus infinitas posibilidades. Y es ahí en donde se hace posible el vínculo, el discontinuo enlace con África.
Entre los yoruba de África occidental, algunos jóvenes utilizan un tipo de corte de pelo homólogo al Mohawk. Este corte se le conoce con el nombre de Jongori y consiste en una franja de pelo que va desde la frente hasta la nuca la cual, a sus lados, encuentra la cabeza rapada. De hecho, éste es sólo uno de los múltiples cortes o estilos de cabello que se utilizan por los hombres en esa parte de África. Sin embargo, la relación entre el Mohawk y el Jongori, según como se quiere expresar aquí, no radica en su obvia similitud sino más bien en su semejanza metafórica la cual, al parecer, no resulta ser tan evidente.

Es harto conocido que, entre los yoruba, los tipos de arreglos o cortes de cabellos no son simples modas o formas superficiales. Muy por el contrario, existen sentidos que han sido anexados a ellos. Al igual que entiendo que el Mohawk habla, también lo hacen, entonces, los cortes o arreglos de cabellos entre los yoruba. Los discursos de la cabellera, por así expresarlo, van desde identificar a alguien con cierto grupo ritual, iniciad@ en el culto a alguna deidad o ancestro hasta expresar su carácter regio y, por tanto, de distinción y categoría social. Sin embargo, en la base de todo discurso de poder asociado a la cabellera, para gran cantidad de gente de este grupo africano, se encuentra la idea de que la cabeza física es la representación material de la cabeza invisible, conocida como orí inú.
Esta cabeza invisible, es la que, en sí misma, representa el destino de cada persona, según las creencias de este grupo. Para ellos, la persona, antes de encarnarse y nacer, espiritualmente acéfala, se dirige al recinto de una entidad llamada Ajalá, el constructor de todas las cabezas (destinos) espirituales. Allí es donde la persona espiritual escoge su cabeza, con todo lo que ello implica. Una vez nacida y entrada en edad, la persona se supone que cuide su cabello ya que él es la parte visible de su orí inú. La cabeza física será tenida como el receptáculo de lo que mayor importancia tiene en la vida de un ser humano: su destino. En ese sentido, un pelo descuidado (de acuerdo con los paradigmas propios) representa a una mala cabeza, orí burukú, signo inconfundible de un destino desastroso y, además, de mal carácter, iwá burukú, lo cual implica una existencia nefasta.
Más allá de lo aparente, en ambos lados del Atlántico, cortes o arreglos similares de cabellos hablan de maneras desiguales. La cabe[za][llera] habla, es capaz de ser escuchada o, si se quiere, leída.

Referencia:

1. Babatunde Lawal, Orilonise: The Hermeneutics of the Head and Haistyles among the Yoruba en Tribal Arts vol. VII num.2, invierno 2001-primavera 2002.
(http://www.tribalarts.com/feature/lawal)