sábado, 10 de mayo de 2008

Afrógrafos(Planteamiento Inicial)

¿Cómo, a través de la escritura y otras expresiones, se imaginan las diferentes Áfricas?. ¿Cómo estos imaginarios emanan a partir de observaciones insensatas de la vida cotidiana? Más allá del color de piel, ritmo, lengua y danzas ¿habrá estimulantes para imaginar a África? ¿Cómo se piensan las [dis] continuidades africanas en Puerto Rico? ¿A partir de qué? Afrógrafos no sólo es un sitio sino que es, ante todo, una intención localizada. Imaginar a África desde puntos de partida que desafían lo evidente. En este caso, no se trata de dar cuenta de África en sí sino, más bien, de idearla a través de diversas herramientas heurísticas. Los imaginarios se construirán desde lo que no necesariamente remite a ella. Sus construcciones [de los imaginarios] son tejidos que enlazarán elementos probablemente disímiles entre sí para elaborar una composición. Habrá que, entonces, generar y no tratar de encontrar aquello oculto. No hay nada africano que aguarde a ser descubierto. Si aparece, es porque se creó. Las creaciones serán tan reales como la imaginación sea hábilmente conducida. Lo imaginario no será, pues, entendido como lo irreal sino como aquello contingente, probable y hasta desechable.

3 comentarios:

Anónimo dijo...
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Mabel dijo...

Me parece, como ya sabes, algo muy sugerente. ¡Adelante con las (dis) y continuidades de África desafiantes a lo puertorriqueño y a lo demás! Hay que desafiar todo lo que lo permita y lo que no se lo pierde.

Luis Alberto dijo...

El reputado africanista Chago Cabán afirma que no hay nada africano que aguarde a ser descubierto. Y tiene razón. Cada vez que un especialista en Puerto Rico o en cualquier otra parte del llamado mundo occidental remite determinada conducta o patrón a África está participando de un acto de creación (y no tanto de recreación). En otras palabras, está construyendo una particular forma narrativa que pretende demostrar un hecho concreto u ofrecer un significado. Desafortunadamente, muchos de estos especialistas terminan trivializando la realidad africana (whatever that is) en aras de validar una supuesta erudición. Esto significa que la mayoría de los especialistas, consciente o inconscientemente, participan de la creación de una idea de África absolutamente reduccionista y homogénea, que lo mismo remite a Gambia que a Ruanda o a Luanda. Si fuera nihilista, propondría la abolición del término África, pues el mismo, a pesar de sus evidentes ventajas, obnubila la complejidad y el pluralismo de esa parte del mundo. La abolición del término sería un reto, pero a la vez nos obligaría a adoptar un imaginario más rico, que en lugar de remitirnos a 'África' nos remitiría al África saheliana, o al Cuerno de África, o a la costa swahili, o al valle del Congo. Indudablemente, África no es Australia, pero muchos especialistas puertorriqueños hablan como si lo fuese. Por eso agradezco las gestiones de Chago Cabán, cuya particular forma de imaginar las Áfricas constituye, en mi opinión, un encarrilamiento en la dirección correcta.